ERA LA ERA LA ERA

Jornadas de edición colectiva a partir de una poema de Pablo Marte
del 14 al 18 de octubre
Talleres - Ventana propia

Ventana propia: el jaleo propio de Azala

Las jornadas serán de cuatro días, desde la tarde del lunes 14 a la mañana del viernes 18 de octubre. Las hemos llamado de edición colectiva porque el eje en torno al cual nos reuniremos será una edición grupal y a viva voz del conjunto de poemas titulado Era la era la era. Edición quiere decir leer los poemas, pensarlos, comentarlos, hablar, conversar, decidir, incluso jugar, desplazar, cambiar, etcétera. Grupal quiere decir que lo haremos en grupo, entre todas. Y a viva voz quiere decir lo que quiere decir pero me apetecía invocar la posibilidad de que alguien se anime a intervenir cantando. Yo, por ejemplo, pienso moverme bastante y me aventuro a decir que os leeré el poema principal caminando (ojalá lloviese, sería bonito leerlo bajo la lluvia). Realizaremos por un lado una convocatoria de participación, que ofrecerá alojamiento y comida por esos días. Y por el otro tendremos invitadxs especiales que, además de su participación, dedicarán una sesión a compartirnos algo de lo tengan, hacen o conocen. Ya siento tan escasa concreción en este último punto pero aún no puedo facilitar nombres ni ser más específico. Todo irá viniendo poliki-poliki. Más abajo tenéis algunas ideas que escribí recién sobre el poema y las jornadas, muy influido por las eras de la tía Gertrude —gracias desde luego a las amigas Idoia, María y Danele— y el sitar del tío Shankar. Eso es todo por el momento, amigues.]

Era un poema que comenzaba Era una carta como una barca era una barca como un río era un río como un deseo era un deseo abierto al mar era un mar infinito Así que era un poema que era una carta que era ayer que era otro tiempo y era que no acaba era un poema que no acaba era que el tiempo no acaba era que la carta no llega Y era un poema que era mañana y era otro tiempo así que era una carta y era mañana y era que no acaba que el tiempo no acaba y que la carta no llega Y no era otro tiempo era ese otro tiempo y no solo era el poema y no solo era que no acaba eran las jornadas para el poema o alrededor del poema y era que junto al poema eran sus alrededores y que alrededor de sus alrededores era el poema Eso era.

Era un poema que hacia la mitad del poema decía que había que dejar que sean las sensaciones las que escriban la historia Que eran las sensaciones las que nunca escribían la historia o casi nunca y era entonces que el poema decía que había que dejarles escribir la historia Que había que dejar que las sensaciones escriban la historia Pero no únicamente la historia sino que era también el poema Resulta que era también el poema Porque eran las sensaciones las que escribían el poema que decía que había que dejar que las sensaciones escriban la historia Y tal vez con eso el poema dijera que la historia podría muy bien contarse de otro modo y ser otras cosas o que había sido otras cosas y podía no serlas Tal vez dijera el poema que la historia había sido otras cosas y podía no serlas o ser otras cosas porque podría muy bien descontarse de otro modo Y precisamente porque eran las sensaciones las que escribían el poema eran las sensaciones las que escribían que por un día por un instante por un poema la historia no era otras cosas Ni el poema era otras cosas Ni el instante era otras cosas Que no era por ejemplo emociones Ni fuertes ni leves ni amor ni odio ni asco ni rencor ni miedo Que no era por ejemplo emociones Ni fuertes ni leves ni amor ni odio ni asco ni rencor ni miedo Solo era un poema que decía ¿y si las sensaciones escriben la historia? Y era la historia de otro modo en un poema que no solo se pregunta si las sensaciones escriben la historia sino que se responde que serán las sensaciones las que escriban el poema Y precisamente porque la historia podía ser escrita por las sensaciones en un poema que había sido escrito por las sensaciones era un poema que decía que por esta vez no son las emociones Ni fuertes ni leves ni amor ni odio ni asco ni rencor ni miedo Y era así y era por eso una clarividencia.

Era un poema muy sencillo Era un poema que en lo sencillo encontraba su posibilidad y era sencillamente una posibilidad porque era un poema que no inventaba nada en realidad no inventaba nada aunque ¿qué posibilidad era sencilla? Pensémoslo ¿Cómo es que era una posibilidad sencilla o cómo es que era sencillo y era su posibilidad? Porque en realidad el poema no inventaba nada Pensémoslo pero pensémoslo porque era evidente que era un poema muy sencillo al igual que era evidente que eso mismo era su posibilidad Pensémoslo porque en realidad el poema no inventaba nada pero ¿alguien se quedó ahí? Nunca nos quedamos ahí ¿Verdad que no? Nadie se quedó nunca ahí ¿Verdad que no? Nadie podría haberse quedado nunca ahí porque en eso redundaba su sencillez justo en eso redundaba su sencillez Nadie dijo Stop Detente Nadie Porque en eso redundaba su sencillez Nadie dijo Ya está Se acabó ¿Quién podría? Porque en eso redundaba su sencillez En su posibilidad Y las manos con los pies de una sencillez con la siguiente era su posibilidad Y era eso en lo que redundaba su sencillez Y pué no solo en que era sencillo sino en repetir su sencillez encontraba el poema su posibilidad Porque en realidad el poema no inventaba nada En realidad parecía que el poema aprendía Y aprendía en realidad o eso parecía Y lo que aprendía en realidad o al menos lo parecía era una sencillez y era una sencillez con las manos prendidas de los pies de la siguiente y los pies prendidos por las manos de la anterior Y aunque era un poema que no inventaba nada ya no era sencillamente una sencillez sino más bien una sencillez prendida de otra como el cántaro que va a la fuente y prendida de otra Es decir que el poema era la sencillez como el cántaro que va a la fuente y prendida de otra Y puesto que el poema era como el cántaro que va a la fuente y que va a la fuente y que va a la fuente y que vuelve y va a la fuente prendido de otra era como el cántaro que va a la fuente y que vuelve y va a la fuente prendido de otra Que no inventa nada Y era en eso en lo que redundaba su sencillez Redundaba en un movimiento y su repetición Era el cántaro que va a la fuente y que vuelve y va a la fuente y que vuelve y va a la fuente y vuelve Que vuelve y va a la fuente y va y vuelve a la fuente y vuelve Y así se mueve Y se repite la misma sencillez prendida de otra y se mueve y se prende y se repite la misma sencillez prendida de otra Y esa era la posibilidad del poema y era por eso que era sencillo y era también por eso que se había debido a lo sencillo pues quería moverse y repetirse prendido de otra.

Era un poema que fue leído caminando hacia atrás la primera la segunda y la última de las veces que fue leído y fue leído caminando hacia atrás por el centro histórico de Córdoba la primera vez que fue leído y fue leído caminando hacia atrás por el laberinto de mimbre vivo de Garaion la segunda vez que fue leído y fue leído caminando hacia atrás en Azkuna Zentroa en Bilbao la última vez que fue leído y fue leído en lo alto de una encina en los cumples de Azala la penúltima vez que fue leído y fue leído en lo que parecía una sala de guateque desmantelada en Conil en Cádiz la tercera vez que fue leído y fue leído en el hangar de Matadero Madrid una tarde con tormenta de verano la antepenúltima vez que fue leído y no fue leído sino recitado más desde el entusiasmo que desde la memoria en los jardines de la Sandberg Instituut en Amsterdam aquellas dos veces en días consecutivos que fue recitado y no leído.

Pablo Marte, Cádiz, 1975. He mostrado mi trabajo en Azkuna Zentroa (Bilbao), Dosmares (Marsella), Sandberg Instituut (Amsterdam), BAK (Utrecht), el Centro de Cultura Contemporánea de Andalucía (Córdoba), la Sala Rekalde (Bilbao), el CA2M (Madrid), Museo de Bellas Artes de Bilbao, Hangar (Lisboa), Kadist Art Foundation (París), Artium (Vitoria), Centro de Arte Santa Mónica (Barcelona), etc. He realizado algunos films, Pretty Woman y otras historias, un film con Alexander Kluge, Imperial Eyes, Venceremos, con Taxio Ardanaz o Historias de la Prehistoria, con Susana Talayero. Realicé para Tabakalera de San Sebastián una producción audiovisual seriada de 12 capítulos con Marion Cruza Le Bihan, titulada Mañana Goodbye, sobre el cambio de modelo productivo por el cual una fábrica de tabacos se convierte en un centro de cultura contemporánea. Con la productora editorial Consonni llevé a cabo El Problema está en el Medio, realicé la obra teatral Again Against y publiqué el proyecto editorial Pretty Woman, desplegado en un ensayo de ficción y diez cuadernos-intervenciones de artistas. A su vez comisarié la exposición Giltzapekoak: notas sobre la reclusión (con Marion Cruza y Aitor Izagirre), en Koldo Mitxelena Kulturenea (San Sebastián). Durante el 2019 formé parte del programa P.I.C.A., coordinado por Azala y Moare Danza, en Azala (Álava). Desde septiembre de 2018 hasta noviembre de 2020 fui coordinador de cine_ilegal para Bulegoa Z/B (Bilbao). A finales del año 2020 contribuí a fundar el espacio de podcasting de crítica cultural Basilika, en el que conduzco los programas conversacionales Sector Conflictivo e Informe Infame.