De las mil y una formas de oscuridad, tomar la noche. Porque la noche, porque los ojos. De alterar la percepción. Porque los destellos, porque un nacimiento. De la ilusión de vaciamiento. Porque la fantasía, porque las preguntas. De acudir a la llamada. Porque lo magnético, porque la noche. Se espera, se desea, no se sabe.
La noche de cabo a rabo. Ser criaturas de la luna, con piel y mirada. Revolcarse de sotobosque, gustar de roces. Con la atención espaciosa y el pulso fascinado, llegar al otro lado y abrir la memoria de una oscuridad.
(experimental que es de noche laboratorio ideado por Izarne Oyarzabal con el acompañamiento de Idoia Zabaleta)




