Hirule

vértices del territorio cultural alavés
2026-2028
Azalerak - Micorrizas

Micorrizas: mediante este programa que utiliza el nombre de la relación simbiótica entre hongos y raíces, Azala colabora con otras estructuras amigas.

Hirule es un triángulo formado por Garaion, Aiaraldeako KulturFaktoria y Azala

Azala, Garaion y Kultur Faktoria, espacios de creación ubicados en el medio rural y periurbano alavés, han construido colectivamente, a lo largo de diecisiete años, un polo estratégico para la sostenibilidad de la cultura y la creación artística en el territorio histórico de Álava, y son ejemplos vivos de cómo descentralizar la producción, el acceso y la participación cultural en nuestro territorio. Su interdependencia no sólo potencia la riqueza de sus propuestas, sino que demuestra que la colaboración territorial y sectorial es clave para una cultura viva, accesible y transformadora. El fundamento de este polo es el compromiso con la creación artística como motor de cambio en la sociedad, o dicho de otro modo el arte es lo que hace que la vida sea más interesante que el arte.

Los tres espacios se complementan entre sí, tanto en lo que se refiere a su tipología, como a su respectiva situación en la cadena de valor del ecosistema cultural y situación propiamente geográfica. Entre las tres casas de creación, por ejemplo, ofrecen un recorrido de apoyo, acompañamiento y desarrollo del crecimiento para artistas desde sus inicios hasta su carrera media; realizan actividades conjuntas de mediación; mantienen una red de apoyo mutuo entre agentes culturales del territorio, acuerdan una interlocución conjunta con las instituciones locales… A su vez, entre los tres espacios dibujan un amplio triángulo sobre el mapa alavés que desde sus tres vértices irradia dinamismo y vitalidad a toda la provincia y resto de Euskal Herria, incidiendo en el derecho y la accesibilidad a la vida cultural de la comunidad.

Alineado con los objetivos 3, 4, 5, 9, 10 y 16 de la Agenda 2030, el apoyo y fomento de este polo traerá beneficios socioculturales y socioeconómicos para Álava en particular y toda la CAPV en general, así como una nueva forma de actuación mancomunada entre diversas instituciones culturales territoriales públicas y privadas. No existe actualmente otra experiencia similar de configuración estratégica entre tres estructuras independientes, en lo que a proyectos culturales se refiere en Euskal Herria, lo que le confiere a este polo la singularidad suficiente para, desde una perspectiva de estrategia de política pública, destacarse en el plan vasco de la cultura, contribuyendo a su fortalecimiento, a través de apoyos estables que aseguren su continuidad.

Algunas de las bondades del polo Hirule formado por Garaion, Azala y Kultur Faktoria son:

  • Acogen a más de 75 artistas al año.
  • Dan acceso a la cultura directamente a más 5000 personas al año.
  • Tejen relaciones con más de 100 agentes culturales locales e internacionales.
  • Mueven más de 1.000.000 euros al año.
  • Se sitúan en la vanguardia de procesos de mediación, formación e investigación artística.
  • Participan en foros y procesos participativos sobre cultura, arte, territorio y ciudadanía.

Hirule actúa en los ejes de lo que podría  definirse como  polo estratégico para la dinamización y fortalecimiento del sector cultural y artístico en Álava, repensando las posibles medidas clave para los desarrollos sostenibles, ofreciendo investigación y aportaciones para el desarrollo y consolidación del sector cultural en colaboración con diversos agentes

Nodo de articulación territorial

Entre los tres espacios se concentran una serie de infraestructuras como: 3 espacios de alojamiento para 50 artistas, 8 salas de ensayo, dos teatros, 3 espacios de coworking, 1 sala de exposiciones, talentos (artistas, gestores, artesanos, investigadores), y saberes locales. Este nodo facilita la circulación de bienes y servicios culturales entre territorios, fomenta el intercambio entre comunidades y genera redes colaborativas.

Motor de desarrollo local

Desde una perspectiva económica, Hirule revitaliza el medio rural alavés activando sectores como el turismo, la creación artística, la producción cultural, la gastronomía, el diseño, servicios de comunicación y la artesanía. En estos años Kultur Faktoria, Azala y Garaion han generado empleo, fortalecido el emprendimiento en la zona donde se sitúan y por lo tanto diversificado la matriz económica local.

Espacio de innovación y ciudadanía

A su vez, Hirule promueve a través de varios de sus proyectos la participación ciudadana, la educación no formal, la memoria colectiva y la convivencia intercultural. En su entorno se crea un espacio fértil para la innovación social y artística, generando espacios de aprendizaje para fomentar un público activo donde se experimentan nuevas formas de producción y adquisición cultural.

Estrategia de política pública

Desde el enfoque estratégico, la creación o consolidación de una polo cultural alavés establece un nuevo modelo de cooperación público-privada que requiere planificación a mediano y largo plazo, inversión sostenida y alianzas entre sectores. Esto implica integrar la cultura en los planes de desarrollo regional, urbano y social.

Identidad y proyección internacional

Hirule ha posicionado a Álava en el mapa como referente de la creación artística y de sostenibilidad cultural. Desde las tres estructuras que conforman este polo se está realizando una apuesta integral por colocar la cultura en el centro de los procesos de transformación territorial, combinando infraestructura, participación, identidad, economía y sostenibilidad.

EL PRÓXIMO TRIENIO

Desde Hirule, durante el próximo trienio se impulsará una línea de trabajo orientada al estudio y desarrollo de políticas de mecenazgo cultural y modelos de sostenibilidad económica para estructuras independientes de producción y creación cultural en Álava. Esta línea buscará generar herramientas de legitimación institucional, reconocimiento jurídico y fortalecimiento económico para infraestructuras culturales híbridas situadas en entornos rurales.

Entre las acciones a desarrollar, se plantea la investigación de modelos europeos de apoyo a la creación contemporánea y la economía cultural rural, así como el diseño de mecanismos de solidaridad y corresponsabilidad económica —entre ellos, una posible caja de resistencia cultural— destinada a paliar las situaciones de precariedad, vulnerabilidad e intermitencia que atraviesan numerosos agentes culturales del territorio.