Queremos recuperar la figura del recadista. Un oficio que socialmente no tenía ningún valor o reconocimiento especial porque hacía comunidad, se basaba en el cuidado y garantizaba el conocimiento mutuo de los vecinos del barrio.
Además, la profesión o función desempeñada por las mujeres era la de mandatarias. Aunque permitían la cohesión de vecinos y barrio, lo recuerdan como si no fuera oficio, ya que no era acto prestigioso hacer recados. Una de las motivaciones es devolver a la calle oficios o acciones que han perdido su valor, revalorizarlos.
Será una historia entre un protagonista que está en una mudanza y la mujer que vivía en la casa. La nueva chica que viene al barrio conocerá la vida de la mujer y nos contará su día a día, viendo y poniendo en valor el hacer recados como un acto lleno de poesía. Los objetos hablarán y llenará de valores y valores la simple acción diaria que será hacer recados.
Los recados se producen en la calle. Por eso utilizaremos la calle para hacer teatro, poner allí el foco y disfrutar y reflexionar en la calle. Poniendo bancos, comercios, calles y caminos en el centro, haciendo sentir que el lugar propio también es la calle.
Contaremos esta historia con la ayuda de un violonchelo. Utilizaremos la música para bucear en el ambiente, cambiar de atmósfera y contarla. Además de ver lo que se va a contar, la música nos permitirá sumergirnos.
Reflexionar sobre el uso de la calle es el objetivo principal. Qué pasa en la calle, cómo la utilizamos y en la medida en que es nuestro espacio natural de vida, cómo queremos utilizarla y cómo nos sentimos en ella. Esta idea es la raíz de la obra y en ella volcaremos al público. Haremos camino a la dulzura y al cuidado. Además, queremos hacer públicas las acciones y las mujeres que están en secreto, dándoles importancia y espacio.

