Perlas de uranio bajo luz UV (Wombat, 2011).

Pulsión nuclear

Residencia de investigación de María Ptqk
de noviembre a febrero
Residencias - Micorrizas

Micorrizas: mediante este programa que utiliza el nombre de la relación simbiótica entre hongos y raíces, Azala colabora con otras estructuras más o menos amigas. 

 

 

 

Perlas de uranio bajo luz UV (Wombat, 2011).

Una investigación cultural sobre los imaginarios contemporáneos de la radioactividad, un ente a la vez técnico, natural y cultural que irradia en múltiples direcciones.

Nuestros referentes sobre lo nuclear, heredados del siglo XX, están dominados con la figura icónica de la bomba y sus manifestaciones en todos los ámbitos del arte y la cultura. Pero las condiciones de la extracción de uranio, la geopolítica de los ensayos en el sur global, la vida cotidiana en las centrales o la gestión de los desechos radioactivos han recibido una menor atención. En 2023, a la vez Japón comenzaba a verter las aguas radiactivas de Fukushima-Daichii al Pacífico, la Unión Europea clasificaba la nuclear como “energía verde” por su débil huella de carbono, abriendo una grieta en los movimientos ecologistas que desde entonces no ha dejado de crecer. En 2025, mientras Google, Amazon y Meta se unen para pedir al gobierno estadounidense un empujón a la construcción de nuevas centrales, pues sin ellas no se podrán desplegar ni la computación cuántica ni la IA, en el Estado español muchas voces, de todos los signos políticos, empiezan a alzarse contra el calendario de apagón nuclear, que deberá estar acabado en 2035.

Desde los estudios culturales de la ciencia, se observa la radioactividad desde el prisma de nuevos vocabularios que aluden a su condición de hiper-objeto ubicuo y a la agencia contenida en toda forma de materia. Portadora de fantasmas, símbolo máximo del Antropoceno y de la capacidad humana de destrucción, la radiactividad es también un elemento natural, encerrada en rocas y minerales tan viejos como la Tierra. Invisible pero foto-reactiva y mágicamente fluorescente, posee además una muy particular relación con la luz que hace de ella una suerte de espectro, en el límite de la percepción que ha obsesionado a las y los artistas desde su descubrimiento a finales del siglo XIX, coincidiendo con las primeras experimentaciones del medio fotográfico. Algunas de las primeras fotografías de la historia son precisamente imágenes de radioactividad.

Los monstruos contemporáneos son distintos de los de la Guerra Fría pero la pulsión que dirige nuestro vínculo con la ciencia, aunque ha tomado muchas formas a lo largo de la historia, siempre regresa con preguntas similares.

Maria Ptqk es curadora, investigadora y gestora cultural especializada en las intersecciones entre las artes y la cultura tecnocientífica.

https://www.mariaptqk.net/