Este proyecto nace de una palabra: sí. Y con estas dos letras emprendemos un ejercicio doble.
Ejercicio uno.
A todo, respondamos Sí. Al vértigo digamos Sí.
A la incertidumbre, contestemos Sí.
A la invitación, pongamos el cuerpo en un SÍ.
Una mano sale de la oscuridad, aparece ante la vista. Se ofrece y pregunta:
– ¿Bailas?
Al baile, digamos SÍ.
Ejercicio dos.
Imaginemos. La mano surge en un espacio concreto, se sitúa en el centro de una plaza donde comienza un baile de máscaras, un vals de rostros ficticios.
A la mano que ofrece, debemos responder.
– Sí, yo bailo.
Estos dos ejercicios contienen el impulso de este proyecto. Nuestro aliento, nuestra historia. ¿Cómo nace este combo de danza y palabra, de una bailarina y una escritora? De un SÍ, una afirmación ciega. Del deseo y la sorpresa. De poner el cuerpo a disposición del devenir. He aquí nuestro relato.
UN ENCUENTRO: Agosto de 2025. Una bailarina se sienta a solas en un restaurante del centro de Madrid, a la espera de un novio que no llega. El móvil agota su batería, ella intuye que su acompañante no vendrá y, sin saber qué otra cosa hacer, comienza a leer una novela que una amiga le ha recomendado. Las palabras se cuelan en la garganta, la inconmensurable tristeza del día se empapa en el libro. La bailarina empieza a llorar, un camarero le coloca su plato de pasta sobre el mantel y come a solas mientras pasa las páginas. Las moja de lágrimas. Pero cree que algo ha sucedido y al día siguiente busca el nombre que aparece en la cubierta y escribe a la autora de esa historia que le ha acompañado.La escritora vive en una ciudad de provincia, al norte de la bailarina. Se sorprende del mensaje, se alegra. Cree que algo ha cambiado, siente un aliento raro, nuevo, e imagina con detalle la escena del restaurante. Antes de contestar, la escritora sale a la calle y busca un bar donde pedir a solas un café y leer un libro que hable sobre el vuelo y la caída. (Elige ‘Altazor’, Huidobro en paracaídas) Quiere imitar la escena imaginada. Busca la reproducción de la tristeza vivida por la bailarina, consciente de que cualquier recreación será inexacta. Pero en ese margen, entre la realidad y lo imaginado, entre lo original y su copia, busca reproducir el sentimiento, ponerse la máscara de la otra. A la autora, le parece que el relato tiene la potencia necesaria para empatizar con la tristeza de la bailarina. Se sienta, lee y espera a ese amor que no llega. Ante la mesa, la escritora también llora y anota en un cuaderno. “Querida Poliana, bailemos. Te debo una historia y un llanto”. Siente una piel nueva, doble, una máscara invisible, la posibilidad de ser otra. La sustitución inexacta.
UN SÍ: nace un SÍ entre dos mujeres. Comienzan a mandarse mensajes. Ambas desean encontrarse, pasear juntas. Una sale a caminar en cualquier dirección y busca mujeres que cantan por la calle, entonces activa su móvil y envía un mensaje a la otra. La destinataria marcha con su perro por los parques, espera a las pausas instintivas del animal y responde. Juntas nutren un enorme SÍ, una aceptación ciega al encuentro, a unir palabra y movimiento. Se proponen llevar ese asentimiento, ese pensar en positivo, ese SÍ al cuerpo, como una actitud de movimiento. Hay algo que ha comenzado y que necesita ser acogido. ¿Qué es poner el cuerpo en “SÍ”? Concentrarse en la tarea de aceptar, dejar venir una situación, sin juzgarla, sin desmenuzarla ni analizarla. A partir de ella, crear. Un cuerpo en un SÍ está dispuesto a la caída. Se tropieza y a veces cambia el orden de los pasos. Una persona que vive en un SÍ opta por la inocencia, se tira a una piscina donde no sabe si queda agua. Sin embargo, confía y esa ilusión mantiene su ingenuidad, que es un bien casi perdido. Una piel en un SÍ se abre. Una mente en un SÍ no se arrepiente. Una lengua en un SÍ llega hasta las últimas consecuencias de la aceptación.
MASCARADA: esta invitación a bailar ha encontrado un escenario. Toma su base en un escenario particular. Bailarina y narradora comparten un interés común que han hallado en sus diálogos paseados. Hay una inquietud compartida. Les interesa la identidad de los cuerpos llevados a la ficción, la máscara. Una convertida en otra. La inexactitud de la copia. Comienza entre ambas un baile de caretas, se envían antifaces por fotos, muecas llevadas al extremo. La bailarina juega con su cuerpo, lo somete a parámetros de densidad, volumen, tiempo, hasta llegar al artificio extremo, un cuerpo tan lejos de lo real que finalmente resulta verdadero. Tan diferente al original que se convierta en un cuerpo propio. La escritora, por su parte, se desnuda, busca su monstruosidad interior y recuerda que en su infancia el momento más terrorífico de quien la asustaba con una careta era el momento de ser retirada, pues temía que el monstruo nunca se fuera. La bailarina invita a una escritora a bailar, la escritora convida a la bailarina al relato. Nos envolvemos en una máscara conjunta, nos dirigimos cantando hacia un vals de fantasmas. Queremos hablar de la máscara sin usar ninguna. Mostrar el cuerpo descodificado, desnudo, forzado a lo imaginado, la careta como una herramienta para mostrar lo oculto. Poner en duda la identidad más evidente.
UN RELATO, UN FILM, UN TEXTO: tenemos fe en las palabras de la filósofa Andrea Soto Calderón, cuando defiende que “el pensamiento no se hace solo e imaginar es una tarea colectiva”. En este caso a dos pieles, a dos sentires. Queremos crear desde el diálogo de diferentes lenguajes, el baile y la escritura, versiones de transmitir una historia o una emoción. Si bien ambas escribimos y bailamos esperamos un contagio profundo, un mezclar de ideas que nos conduzcan a lo largo de esta residencia hasta un documento. La máscara de la una en la otra. Pensamos en un testimonio audiovisual, vídeo o audio, acompañado de un cuaderno de trabajo, que podría devenir en un libro o dietario ilustrado. No podemos olvidar que la base del trabajo parte de un gran SÍ y, fieles a la aceptación ciega, a salir a bailar a esta mascarada, hemos un método de trabajo.
DECÁLOGO DEL CUERPO EN SÍ: Documentar el diálogo a través de grabaciones de vídeo. Coherentes al SÍ; No borraremos nada // Llevar a cabo un cuaderno de trabajo, un dietario ilustrado que pueda quizás ser publicado.No tacharemos nada. // Incorporar la memoria de nuestros diálogos, que todo lleve a un material narrativo. No callaremos nada.
NUESTRO SÍ BUSCA UN MAPA: necesita un terreno para ser plenamente SÍ. Un espacio de encuentro donde el relato, que hasta ahora mantenemos en la distancia, tome otra forma: el diálogo directo. Es fundamental para nosotras ese encuentro en un espacio físico. Una trabaja con su cuerpo, la otra con la memoria del mismo trasladada a las palabras. Azala nos brinda la oportunidad de un diálogo real, de quitarnos ese NO que es la distancia y la escritura a través de mensajes y audios. Queremos desnudar el Sí, acorralarlo, forzar la cara en una mueca profunda. Hasta el lugar donde todo es posible y nada es verdad. Nuestro trabajo en Azala supone regresar al ejercicio del comienzo. La mano que nos ha invitado a bailar aún espera.
Poliana Lima es coreógrafa, bailarina y docente. Formada en sociología por la UNICAMP (Brasil) y en danza en diferentes escuelas, además de haber crecido en una cultura dónde la danza está muy presente. Poliana sintetiza estos caminos en el cuerpo y los toma como objeto central de su expresión e investigación. Creativamente, explora las posibilidades de crear poéticas en escena capaces de comunicarse con el público de forma sencilla y profunda. Temas como la identidad y la memoria son recurrentes en sus creaciones, a los que se suma la relación entre creación y pedagogía, que considera parte fundamental de su trabajo como artista. En los últimos 15 años Poliana ha creado 8 obras de larga duración y 6 obras cortas y proyectos de danza. Ha sido artista asociada de Condeduque-Madrid (2018-20), y ha recibido el apoyo de Mercat de Les Flors, Teatros del Canal, CND – Pantin, Festival Dias da Dança – Oporto, Aerowaves entre otros. https://polianalima.com/
Stefanía Caro: Escritora, amante de la danza.Pamplona, 1981. Periodista, amante de la danza y educadora. Le interesa el camino que une dos mundos: el cuerpo y la palabra. En realidad, le fascina todo lo que se mueve y habla.Ha trabajado en diferentes medios de comunicación en Barcelona, Pamplona y Berlín. En 2011 se distanció de la prensa para dedicarse a las artes escénicas y al estudio del movimiento.El interés por el cuerpo le ha conducido a la danza contemporánea. Bailando percibe las dimensiones de la felicidad. Atraída por descubrir otros lenguajes de movimiento, ha viajado a Egipto, Líbano e India. En 2021 se propuso contar todo esto en un libro, acaso uno que hablara de un camino hacia oriente. En 2023 hace su primera incursión en la literatura con un relato incluido en la antología Veinte aullidos del pianista (ed. Demipage). Un año más tarde publica su primera novela, Pómulo y lejanía, bajo el sello de la editorial consonni. El libro, a camino entre lo físico y lo literario, relata un viaje entre una madre y una hija donde emergen deseos, ausencias y penas. La novela ha sido destacada por Babelia entre sus recomendaciones para otoño y elegida por El Cultural como uno de los debuts más significativos de 2024. Actualmente combina su labor como escritora con la enseñanza.

