¿De qué aguas venís?

Residencia de investigación de Elina Rodríguez en colaboración con Cecilia Blanco
del 6 al 17 de octubre
Residencias - Micorrizas

Micorrizas: mediante este programa que utiliza el nombre de la relación simbiótica entre hongos y raíces, Azala colabora con  otras estructuras amigas.

Esta residencia se enmarca en el programa Tapete común, un proyecto de colaboración entre las casas de creación Azala y L’animal a l’esquena (Celrá, Girona), EiMa (María de la Salut, Mallorca) y Casa Vella(Amiadoso, Ourense). Esta colaboración tiene como objetivo dar apoyo a creador+s de los respectivos territorios ofreciéndoles el espacio de trabajo, alojamiento y un acompañamiento artístico a sus procesos de trabajo.

Desde hace algunos años desarrollo una investigación en relación a los imaginarios hidrológicos en mi contexto colonial. Desde el ambiente pampeano, fluvio-lagunar resulta inevitable disponerme a la co-presencia con las aguas, son mi gran brújula. En la llanura extrema, la desmesura geográfica y un territorio que rebasa, la sensación es física, de vértigo. Según J. L. Borges la gravitación de la llanura provoca un vetigo horizontal. Me interesa navegar en traducciones físicas de esta metáfora.

Mis aguas son saladas, marrones y rojas, desbordan, no tienen principio ni fin. A veces emergen como charcos a los que nunca se los nombró por su impermanencia. Duran demasiado poco para tener nombre. Algunas tienen grandes nombres que despliegan la historia humana y reúnen dictadores, pájaros, números, peces, escritores, puntos cardinales. Algunas están en guaraní, algunas en español y ninguna en querandí.

Samborombón, El Chañar, Salado, Saladillo, Tapalqué, Pigüé, Langueyú, Quequén, Horquetas, Las Tunas, Quilco, Corto, Brandsen, El gato, Nieves, Las Flores, Las chilcas, El Perdido, Chelforó, Río de Ajó, Ameghino, Del Norte, 11, Velloso, Chascomús, Chi Chis, La Pastora, de los Huesos, del Azul, de las Garzas, San Luis, El Rosal, 17, 16, 12, 2, 15, F, Pirovano, Hinojo Grande, Vitel, La Tablita, Alsina, Mar Chiquita, Sistema de Encadenadas del Oeste, El gallo, Videla, Gualicho.

El peso de mi cuerpo es en gran medida el peso de todas estas aguas en mí.

Los ríos no existen. La idea de río acá no existía, vino de Europa.

“Los ríos no existen tal y como comúnmente los imaginamos -cursos de agua perennes delimitados entre dos orillas paralelas-, son la categoría conceptual con la que hemos simplificado e inhibido la inagotable negociación entre el agua y la tierra. La transcripción cartográfica de esta idea ha marcado los ríos en los mapas como líneas que confirman las orillas y con ellas la ausencia de toda ambigüedad, vacilación o controversia: aquí el agua, allí la tierra. La transposición espacial de esa misma formalización conceptual, orientada hacia la simplificación y la separación. Los ríos son la construcción intelectual, gráfica y luego arquitectónica de una frontera; son la figura con la que retener el agua dentro de una valla, para que no se desborde e invada la tierra.”

Esta investigación parte entonces de complejos territorios de humedad, territorios anfibios, asumiendo en primera instancia la cualidad desbordada y multidireccional de las aguas.

Me pregunto cómo puede un hacer artístico no ser inherentemente conquistador. Para ir andando esta pregunta, a lo largo de mi práctica, lo primero que me propongo es pensar en un modo de estar mas que en un proyecto o una obra. Un modo de estar que invite a una presencia y atención empática, donde las interdependencias son la dinámica presente.

Me dispongo a observar las estructuras que derrumba este cambio sutil y a preguntarme hasta qué radicalidad puedo viajar y observar que posibilidad de prácticas emergen. Asumir un cambio de racionalidad y habilitar otros modos de afectación.

Pienso en la correspondencia entre cómo se concibe el ambiente y sus manifestaciones artísticas. Andar la pregunta, estimular una ética y estética de cuidado que proponga un modo de ponernos en relación que desande la patriarcalización y la eco-dependencia del modelo neoextractivo que dejó la colonia.

Desde esta investigación a través de las aguas, invito, me invito a hallar prácticas colectivas que provoquen nuevas imaginaciones, escenas condescendientes con una conciencia ambiental que cuestionan e integran el devenir histórico de lugar que habitan, encuentren métricas temporales singulares, diversos modos de hacer contacto y provocar magia. Renombrar las aguas que nos dan forma y caminar hasta que esos nombres se disuelvan en el complejo entramado hidrocomún.

Elina Rodríguez (La Plata, 1978). Mi práctica artística integra trabajos de campo, investigación, acciones, docencia y curaduría. Estudié Composición Coreográfica en la Universidad Nacional de Artes de la ciudad de Buenos Aires Argentina. En 2023 obtuve el Diplomado en Perspectiva Ambiental en Industrias Culturales en la Universidad Tres de Febrero. Trabajo en el ámbito de la escena expandida, desarrollando procesos que conjugan arte, ambiente y política. Me pregunto cómo puede una práctica artística no ser inherentemente conquistadora y para andar esta pregunta lo primero que me propongo es un modo de estar, ejercitar prácticas de atención, notar lo que no ha sido reconocido. Me intereso en los lenguajes de movimientos porque son inasibles. La movilidad como posibilidad de desjerarquización de vínculos, alteración de posiciones.Participé en diferentes proyectos artísticos en Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Ecuador, Colombia, Canadá, España, Suiza, Australia, Noruega y recientemente en la región Balcánica como artista residente en The European Pavilion 2024: Liquid Becomings. Soy asesora y mentora del programa “Las cuencas cuentan” una colaboración entre Chela, Buenos Aires y Metabolic Studio de Los Ángeles, California. Me invitaron desde Centro Rural de Arte a escribir un artículo para el número inaugural de la revista “EL JOURNAL_ La Escuela: Culturas Hidrocomunes: Arte, Educación y Ecologías Líquidas”, editora invitada Lisa Blackmore, abril de 2024. Recibí ayudas, becas y residencias tanto a nivel nacional como internacional. Co-dirijo CRA l CENTRO RURAL DE ARTE y Jardines Subterráneos.

Cecilia Blanco es artista, socióloga y formadora. Ha sido profesora en el Departamento de Sociología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET, Argentina). Desde 2022 vive y trabaja entre Argentina e Italia. En Italia obtuvo un Máster en «Environmental Humanities – Studi del territorio” (Universidad Roma Tre). Ha publicado artículos en revistas especializadas y libros. En los últimos quince años se ha dedicado a las artes escénicas, formando parte de varios colectivos de artistas, entre ellos Jardines Subterráneos, La Cuerda, Escena Política  y la Compañía Escénica 124. Co creadora de obras escénicas, instalaciones de vídeo, performances y acciones en el territorio, sus prácticas abordan cuestiones socioambientales, la creación de dispositivos relacionales que proporcionan experiencias colectivas, la relación entre las prácticas políticas y la creación artística y la producción de ficciones que pueden anular ciertas lógicas binarias y dominantes de las formas de percepción y generar otras imágenes de los cuerpos, desligadas del erotismo patriarcal. Ha participado en varias residencias artísticas en Argentina, Italia y España, y en festivales nacionales e internacionales de artes escénicas en Argentina, Brasil, España y Polonia.

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