Desiraren gau asegabea

Residencia de creación alentada por Amaiur Macías, equipazo
del 18 al 29 de enero
Residencias - Ventana propia

Ventana propia: el jaleo habitual de Azala

“Llegó la II.República, y con ella estalló la modernidad, que no era una idea sino una actitud ante la vida, el dandismo, la sicalipsis, el yo-como-arte y el ser soberana y hacedora de tus propias costumbres”

Desiraren gau asegabea es un proyecto escénico bilingüe situado en la segunda república en el barrio de La Palanca. Utilizando las imágenes de archivo, el video en directo, el paisaje sonoro y los números de Cabaret como principales lenguajes escénicos nos adentraremos en la historia de Salomé.

Salomé, dueña de un conocido Cabaret ubicado en la calle Cortes, nos acompañará en un viaje en el que a ritmo de Cuplé se desarrolla un momento histórico donde las libertades sexuales y políticas afloran. Haciendo una analogía entre el Cuplé y el actual género del Trap, visibilizaremos dos épocas en las que la urgencia por la libertad de expresión, de los cuerpos y las libertades sexuales tienen más similitudes de las que imaginamos. Una urgencia por tomar el espacio sin necesidad de ser excelentes, un habitar el escenario improvisando letras políticamente incorrectas en las que el deseo, la erótica y la autonomía de los cuerpos desbordan.

Un encuentro entre dos épocas separadas por un siglo, un deseo de rescatar el vacío que la dictadura franquista creó, adueñándose de los relatos y silenciando la historia de esas mujeres que eran actrices, bailarinas, agitadoras y narradoras de su propia historia. Las cupleteras representaban el yo-performer sin necesidad de nada más que sus cuerpos en escena; ellas son la principal fuente de esta obra.Tomaremos la “Ley de Vagos y maleantes” creada en la época para analizar la corriente del higienismo. Un momento en el que la medicina y la moral se fusionaron con el fin de acabar, entre otros, con expresiones abyectas como la de las “mujeres del buen vivir” o personas fugitivas de los mandatos de género, aquellas que el gobierno de la época no quiso aceptar.

Este proceso no es un ejercicio de evocar desde la nostalgia, tampoco viene de relatar una historia encerrada en el pasado. Lo que me interesa es entender por qué aquellas mujeres que se subían a un escenario hace casi un siglo siguen teniendo algo que decirnos hoy.

Hoy, como artista emergente de treinta años, siento que esa historia vuelve a ser urgente. Vivimos un momento en el que los discursos reaccionarios vuelven a señalar a las mujeres, a las personas LGTBIQ+, a quienes vienen de otros lugares y a cualquiera que no encaje en un modelo único de sociedad. La historia nunca se repite de forma idéntica, pero sí puede reproducir mecanismos de exclusión y de olvido si dejamos de mirar críticamente nuestro pasado. Quizá por eso, cuando descubrí el universo del cuplé y a aquellas artistas de la Segunda República, sentí que hablaban un lenguaje que todavía vive en las expresiones artísticas underground de estos días. Por eso creo que esta obra es necesaria. No solo para visibilizar a artistas que merecen ocupar el lugar que les corresponde en nuestra memoria colectiva, sino también para recordar que la cultura sigue siendo un espacio donde la vida transcurre. Recuperar sus canciones, sus vidas y sus contradicciones, es defender el arte como herramienta de transformación. Por último, me gustaría recalcar que esta historia no es solamente necesaria ahora en el territorio vasco. Es una obra que puede aportar en diferentes contextos en los que estaban sucediendo procesos similares en el mundo, desde Valparaíso hasta Shanghai.

 

Ficha artística:

dramaturgia: Amaiur Macias

dirección: Olatz Gorrotxategi

ayudante de dirección: Olfa Sendesni

intérpretes: Amaiur Macias, Olfa Sendesni y Maider Lasa

espacio escénico: TRIPAK y Taika

música: Eusko Princess y Canino

diseño de iluminación: Max S. Mancebo

visuales: Indi Costa

vestuario: Zuture H.C

producción: Olfa Sendesni y Amaiur Macias

distribución: LA TENAZ